Frutillar

Ubicada en la ribera oeste del lago Llanquihue entre las ciudades de Osorno y Puerto Montt en la Región de los Lagos, fue fundada oficialmente el 23 de noviembre de 1856 la Villa de Frutillar, en el contexto de la colonización del sur de Chile iniciado a mediados del siglo XIX a instancias del presidente Manuel Bulnes. Entre quienes participaron en el proceso se encontraba el reconocido naturalista alemán Bernhard Philippi, quien tuvo noticias de un gran lago al sur de Osorno, evitado por los indígenas debido a las supersticiones que se tejieron en derredor.

Entre los años 1846 y 1850, con la colaboración del reputado científico y hermano de Bernhard, Rudolf, y con el nombramiento de Vicente Pérez Rosales como agente de colonización por el gobierno de la época, se promueve el reclutamiento de ciudadanos alemanes para que se afinquen en el sur del país, incluida las orillas del lago Llanquihue. Los colonos que responden el llamado, a su llegada al país, se encuentran con un paisaje natural que los obnubila por su belleza, pero que representaría un gran reto para el asentamiento: clima muy lluvioso, orillas pantanosas y una selva virgen extensa y muy tupida. La disciplina y tesón de los nuevos habitantes, empero, logra lentamente domar y moldear el entorno, tornándolo apto para el establecimiento humano.

Hubo una variedad de actividades y labores que caracterizaron la vida de los colonizadores en Frutillar, puesto que al estar relativamente aislados se vieron en la necesidad de construir una comunidad eminentemente autosustentable, y dedicarse a la exportación de los productos de la zona. Dentro de la actividad agrícola destacan los cultivos de linaza y nabo para la elaboración de aceites que se enviaban a Valdivia; también se cosechaba una gran cantidad de papas, materia prima para la producción del aguardiente. Los diligentes colonos construyeron molinos harineros y cervecerías, salazones y curtidurías, erigieron fábricas de tejidos de mimbre y comenzaron la actividad apícola en la zona. Paulatinamente, el asentamiento se transformó de un simple caserío a una ciudad activa, impregnada de las costumbres y cultura de los pioneros europeos que la forjaron.

El turismo ha cobrado gran importancia, no solo en frutillar sino en toda la zona del lago llanquihue, cerca de frutillar se encuentran diversos lugares que cuentan con una belleza y un paisaje únicos. las playas de frutillar ofrecen vista a los volcanes osorno, calbuco, tronador y puntiagudo, cerca de cada volcán existen reservas nacionales llenas de especies de flora y fauna nativas, y el volcán osorno forma parte de las rutas de trekking y de mochileros.